Tecnología al servicio de la salud

Notícias relacionadas

Estilo de vida para retrasar el deterioro de la memoria

Un estudio con 10 años de seguimiento expone que...

Cuál es la vitamina que ayuda a ganar fuerza muscular y muchos ignoran

Aumentar la masa muscular puede perseguir un fin estético, pero más...

Cómo (y por qué es importante) trabajar la musculatura en la vejez

Quién como Popeye, un marinero al que le bastaba un...

Este es el riesgo psicológico de obsesionarse con el gimnasio

El ejercicio físico y la dieta son elementos necesarios...

COMPARTIR

Es difícil prever lo que nos deparará la ciencia médica, pero qué duda cabe que la irrupción de la tecnología en nuestras vidas ha supuesto una revolución de servicios y avances que han afectado al campo de la salud. Hablamos de la telemedicina y telesalud. La tecnología tiene la capacidad de aportar mayor calidad en la atención médica y de hacerla accesible a más personas. Desde la red como un recurso sustancial para buscar y compartir información, historiales clínicos on-line, control de tratamientos, diagnósticos virtuales… hasta las redes sociales como escaparate para fomentar y motivar el cuidado de la salud y difundir las campañas de sensibilización pública.

De aplicaciones para teléfonos inteligentes a los médicos virtuales, la tecnología ofrece un nuevo catálogo de posibilidades.

Orígenes de la medicina y la telemedicina

En Mesopotamia, cuando surgen las primeras civilizaciones ya encontramos signos de un gran conocimiento de la medicina. En el propio código Hammurabi se evidencian referencias a los médicos y sus formas de curar. Sin embargo, hasta los egipcios no encontramos una búsqueda de explicaciones científicas vinculadas a los síntomas y las enfermedades.

Pero es en las civilizaciones griegas y romanas donde hallamos un claro exponente de qué es la medicina y lo que supuso para la humanidad. Desde entonces, a diferentes ritmos, pasando por las distintas etapas de la historia, la medicina ha ido creciendo y evolucionando con el hombre. Los avances comienzan a ser notorios en los siglos XIX y XX, con la irrupción de la tecnología. Donde se acumulan los nuevos conocimientos, técnicas, tratamientos y dispositivos médicos.

Con la aparición del telégrafo y posteriormente con la llegada del teléfono se marca el inicio de la telemedicina. La velocidad en la comunicación es un logro, tanto médicos como pacientes podían hablar directamente por teléfono.

Sin embargo, los usos iniciales de la telemedicina tuvieron lugar en la década de los 50. Cuando se empiezan a transmitir vídeos, imágenes y datos médicos complejos. Desde entonces, los beneficios de la tecnología nos brindan oportunidades para que la atención médica sea más eficaz, mejor coordinada y cerca del hogar.

Telemedicina y telesalud, ¿en qué se diferencian?

Telemedicina es, literalmente, “medicina a distancia”. Una definición más extensa apunta a que la telemedicina es “el uso de las telecomunicaciones y tecnologías de la información (TICs) para proporcionar servicios médicos. Independientemente de dónde estén localizados los pacientes, los profesionales, el equipamiento o la historia clínica”.

La transmisión de imágenes para el diagnóstico remoto, la monitorización remota del paciente, el almacenamiento y reenvío de información y el uso de tecnología interactiva son claros ejemplos de telemedicina.

Mientras que la telesalud es un concepto mucho más amplio. Se puede definir como un fenómeno saludable que aporta educación, diagnóstico y tratamiento vinculados con la salud y conciencia a la población sobre situaciones de su propia salud. La telemedicina solo define el uso de la tecnología para tratar a los pacientes. Pero la telesalud también aborda los servicios no clínicos como las campañas, formación, educación sanitaria, etc.

Estos dos conceptos han revolucionado por completo los servicios médicos convencionales. Tanto como una herramienta clave para diseñar una medicina más sostenible, como una mejora esencial para la salud de aquellas personas que habitan en lugares remotos o de difícil acceso.

Beneficios que nos aportan

Tanto la telemedicina como la telesalud se configuran como una innovación que está desempeñando un rol de gran importancia en el crecimiento y transformación de los servicios de la salud en el futuro. Por eso, hay ya algunas soluciones frente a los retos y desafíos actuales como el envejecimiento, las enfermedades crónicas, el déficit de especialistas en determinadas áreas geográficas o la necesidad de gestionar grandes cantidades de información, entre otros.

  • Apps del cuidado de la salud
  • Portales médicos electrónicos
  • Monitoreo desde el hogar
  • Médicos y asesoramientos virtuales

Estas soluciones son muy útiles para recordarnos cuándo y qué medicinas hay que tomar y gestionar citas médicas. También para registrar valores como el azúcar en sangre, la presión arterial y ver resultados de pruebas. O incluso, tratar enfermedades crónicas como la diabetes o el asma, control de dietas o registro de patrones de sueño. Los servicios convencionales siguen siendo necesarios pero el asesoramiento y seguimiento se realizan de forma virtual, brindando al usuario comodidad y tranquilidad.

Parafraseando a Séneca “No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho” podemos añadir que los pacientes cada vez dan mayor importancia a la rapidez en el tiempo de respuesta y la calidad del diagnóstico.