Inicio Actualidad Un 46% de los afectados por Covid persistente está de baja o tiene grandes dificultades para trabajar: “Esto nos ha destrozado la vida”

Un 46% de los afectados por Covid persistente está de baja o tiene grandes dificultades para trabajar: “Esto nos ha destrozado la vida”

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Un 46% de los afectados por Covid persistente está de baja o tiene grandes dificultades para trabajar: “Esto nos ha destrozado la vida”

Solo el 15,6% de los afectados por Covid persistente trabaja en condiciones de normalidad, frente al 46% que está de baja o trabaja con mucha dificultad. Así lo reflejan los resultados preliminares de la Encuesta de seguimiento de sintomatología de Covid persistente realizada por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) junto con los colectivos de afectados. Los resultados de este sondeo se han dado a conocer durante el XXIX Congreso de la SEMG en Granada, que se prolongará hasta este sábado 17 de junio.

Uno de los objetivos del sondeo es realizar una aproximación a la evolución de estos pacientes, desde el comienzo de la pandemia hasta el momento actual, para disponer de nuevos datos sobre el seguimiento de pacientes con Covid persistente en relación a su situación laboral, calidad de vida y red de apoyo social. Respecto al ámbito laboral, un 27% de los encuestados estaba de baja y un 19% desarrollaba su trabajo con grandes dificultades. Además, un 9,5% de las personas encuestadas perdió el trabajo a raíz de su enfermedad. Por otro lado, solo un 2,9% ha conseguido la incapacidad permanente por Covid persistente y un 1,6% tiene la incapacidad permanente por otras enfermedades.

Patricia Carretero y Estrella Rufo, ambas de 41 años, pertenecen a ese 19% que “desarrolla su trabajo con grandes dificultades”.

La primera, que contrajo el virus en octubre de 2020 lleva acarreando desde entonces una larga lista de síntomas, algunos muy incapacitantes, que complican su labor como contable. Además de dolores en todo el cuerpo, Carretero, portavoz del colectivo de afectados por Covid persistente en Asturias, padece parestesias que le provocan parálisis en algunas partes del cuerpo, fatiga constante y deterioro cognitivo. “Tengo afectada la capacidad de concentración, me cuesta mantener una conversación densa durante tiempo…. Luego hay días en que me levanto y soy incapaz de procesar una conversación, tienes una lentitud de procesamiento tremenda, no encuentras las palabras que buscas…Yo trabajo con la cabeza y eso me afecta mucho”, relata. Después de un año de baja, Carretero pudo reincorporase a su trabajo pese a las dificultades porque en la empresa, asegura, le “dieron facilidades”.

Estrella Rufo, fisioterapeuta y autónoma, ha tenido que adaptar su trabajo en su negocio a las circunstancias de la enfermedad. “Me contagié en enero del 21 y desde entonces arrastro síntomas sobre todo neurológicos y un poco del sistema nervioso vegetativo también”, explica Rufo, a quien la mutua no le ha reconocido la afectación por Covid persistente.

“El principal problema al que nos enfrentamos es la falta de diagnóstico“, subraya. “Si no tienes diagnóstico eres totalmente invisible”, coinciden ambas pacientes, quienes lamentan que tanto en la sociedad como incluso entre una parte de la profesión médica existe cierto descreimiento sobre el Covid persistente.

“Nos asocian a trastorno mental, ansiedad, depresión… Cualquier enfermedad crónica te va a minar y vas a necesitar apoyo pero esto que nos pasa es real”, señala Rufo. “Antes de la Covid estábamos perfectamente, no teníamos patologías previas, enfermedades de ningún tipo. Éramos personas activas con niñas pequeñas, que hacíamos una vida social activa”.

“Es fundamental la visibilización porque todavía la sociedad médica y la sociedad en general tiene poco conocimiento de esto, hay gente que no entiende que esto nos ha marcado la vida, que somos muchos millones en el mundo y que nos hemos quedado parados con la pandemia”, añade Carretero

“Necesitamos visibilización e investigación para esta enfermedad multisistémica que nos ha destrozado la vida y para la que no encontramos ni alivio, ni solución, ni nada”.

PERFIL: MUJER DE MEDIANA EDAD

La encuesta fue contestada entre los meses de octubre de 2022 y enero de 2023 por 1.122 personas, con 942 completadas en su totalidad. Casi el 80% de las encuestadas son mujeres con una edad media de 47 años, perfil coincidente con el de otras encuestas anteriores realizadas por SEMG, si bien su vicepresidenta 1º, Pilar Rodríguez Ledo, ha recordado que el síndrome afecta también a hombres, niños y mayores.

Los principales síntomas también se mantienen: la astenia, los problemas neurocognitivos como la ‘niebla mental’ y migrañas o dolores musculoesqueléticos. Alrededor del 90% de los encuestados empeoran con el esfuerzo físico (93,3%) y mental (87,8%).

Se da la circunstancia de que un 23,3% de las respuestas procede de profesionales sanitarios, la mayoría infectados durante la primera ola. Rodríguez Ledo señala que, en un análisis preliminar, los datos indicarían que la situación laboral de los sanitarios no es mejor que la de otros colectivos. “Las adaptaciones son peores y muchos de ellos tienen dificultades para el desempeño de su trabajo. Es verdad que en algunos puestos asistenciales es muy difícil adaptar la actividad laboral, no es porque no se quiera hacer”.

Un 33,4% dicen tener reconocimiento y apoyo en trabajo, mientras que el 71% dice que tiene un gran apoyo en el entorno familiar y un 57,8% el apoyo de sus amigos.

La encuesta también contiene preguntas respecto a la calidad de vida y estado de salud autopercibidos. Antes del Covid persistente, los encuestados afirmaban que tenían un nivel de actividad del 8,46 sobre 10 y después, manifiestan que es de 4,4 puntos, un descenso similar en cuanto a la percepción de su salud. En cuanto al grado de discapacidad autopercibida, antes de la enfermedad era de un 0,76 y después, 6,09.

EL MÉDICO DE FAMILIA, EL MEJOR APOYO

En cuanto a la atención sanitaria recibida, la media del grado de satisfacción respecto al seguimiento no alcanza los 5 puntos sobre 10. No obstante, los resultados muestran que el médico de Familia ha sido el profesional que más apoyo ha mostrado a los enfermos de Covid persistente (31,2% de los encuestados), seguido del internista (12,4%) y el psicólogo (6,1%).

Rodríguez Ledo, que también presidenta de la Red Española de Investigación en Covid persistente (Reicop), ha lamentado que el circuito de atención aún tiene que mejorar en cuanto a la coordinación: “Tengo claro que desarrollarse desde un punto de vista integral, porque ver a personas por partes, sin coordinación, tiene un riesgo importante para la seguridad del paciente a la hora de caer en falsos positivos y falsos negativos diagnósticos”.

Por otra parte, ha lamentado que las unidades de seguimiento de long covid están desapareciendo a medida que con la vacunación han disminuido las secuelas y complicaciones, salvo algunas excepciones, que se mantienen más por la voluntad de los propios profesionales que del apoyo institucional.

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